No hay separación de mente y emoción; la emociones, el pensamiento y el aprendizaje están relacionados.
| ERIC JENSEN

Los mil estímulos diferentes que reciben nuestros peques juegan en contra cuando se trata de atraerlos hacia la lectura y la escritura. Sólo emocionando lograremos una atención ideal para aprender y disfrutar, ¿pero cómo se hace?

Qué suerte haber podido crecer dentro de una generación que vive inmersa en la comunicación global, la mensajería instantánea e Internet, pero que también ha visto la importancia de lo físico, de la comunicación escrita a mano y de los avisos al timbre de casa.

Lo cierto es que las generaciones más jóvenes actualmente, y mucho más las venideras, vivirán en un entorno de diálogo continuo entre ellas: whatsapp, twitter, las stories… han cambiado nuestra forma de enterdernos.

Dicho esto, sin renunciar a lo positivo que esta sociedad tiene, es innegable que el mundo le debe más de lo que creemos al género epistolar. La carta, la comunicación escrita entre personas, lleva con nosotros desde edades antiguas y no podemos subestimar, ni olvidar, el poder que han tenido desde entonces. No solo porque hayan ejercido un poder real: el de llevar notificaciones de guerra, de paz, acuerdos entre países, cartas de auxilio, cartas de confesión, de revolución, de avance científico… además, las cartas han tenido el poder de emocionarnos.

¡Esa es la llave maestra! La emoción abre puertas; las abre con mayor facilidad a edades cortas.

¿Por qué tanta emoción por un trozo de papel escrito a mano?

  1. Conlleva una dedicación palpable. Por parte no sólo del remitente sino de la persona que la recibe.
  2. Es una novedad, no ocurre no frecuencia.
  3. El protagonista es el mensaje. Una carta alberga contenido personal, que va dirigido especialmente a ti. Y eso produce emociones, normalmente, positivas.

¿Fomentar la lectura con postales?

Y yo me pregunto. ¿Por qué no aprovechar esa emoción en los niños y niñas que están aprendiendo a leer y escribir? Niños y niñas entre los 5-6 años que han comenzado a unir sílabas, a descifrar palabras que dan lugar a «los nombres de las cosas, las personas o lugares mágicos». A esa edad, estímulos como la televisión o los vídeos del móvil son mucho más atractivos. Sin embargo, se puede vencer (de vez en cuando) a dichos estímulos con la llave maestra de la emoción y el juego.

Hagamos que leer les suponga algo más que sentarse delante del texto y que escribir sea más interesante que repetir trazos en una cuartilla.

Así pues, me he inventado una nueva figura para casa, que puedes replicar en el aula, en la biblioteca o en cualquier lado: el buzón lector.

En realidad, esta idea surgió para ayudar a mi sobrina a leer. Le «cuesta» ponerse a leer cuentos, le aburre más que la tele (vamos, lo normal) y se frustra cuando no lo hace bien. Ella no ve que avanza a pasos agigantados como lo vemos los adultos que estamos a su alrededor.

Con la idea de recibir cartas, ella se emociona, las lee 20.000 veces y se anima a responder, escribiendo sus propias cartas.

¿Cómo hacer un buzón postal?

Materiales

  • Caja de puré o cereales
  • Trozo de cartón
  • Pintura amarilla
  • Pincel
  • Tijeras y cola blanca
  • Lápiz y regla
  • Rotulador negro

Instrucciones

Despliega con cuidado la caja de cartón. Con el lápiz y la regla mide el centro del lado ancho de la caja y dibuja una ranura suficientemente larga y de unos 5mm. de grosor. Abre la ranura, hazlo ahora porque una vez que vuelva a estar montada la caja te resultará más complicado.

Ahora toca pintar la caja, yo lo he hecho de color amarillo postal pero eso va al gusto. Cuando la pintura haya secado decora el buzón con alguna palabra o dibujo divertido.

Una vez tengas la caja pintada y decorada, vuelve a montarla. Utiliza cola blanca para sellar el cartón. CUIDADO: Para que el buzón pueda abrirse y cerrarse (y poder acceder a las cartas) no pegues el lado que lleva la lengüeta que cierra la caja.

Cuando tengas terminado el buzón, no te olvides de colocarlo a su altura; de otra forma no valdrá de nada.

Puedes usar este buzón para infinidad de cosas en serio que no te exagero nada. Las ventajas de jugar de este modo son incontables y todo por una caja de puré de patatas que, de otro modo, hubiera ido a la basura.

Espero que te valga esta actividad porque es una estupenda manera de conseguir que lean y practiquen la escritura. Repito que es un recurso que puedes usar en la biblioteca, en casa, en la escuela, en clubs de lectura…

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¡Un saludo! Nos vemos en la página siguiente.

Otras lecturas

  • USHER, SHAUN (2014): Cartas memorables, Barcelona, editorial Salamandra, 384 pp.
  • SIERRA I FABRA, JORDI (2006): Kafka y la muñeca viajera, Madrid, editorial Siruela, 152 pp.
  • MORGENSTERN, SUSIE (2017): Cartas de amor de 0 a 10, col. Barco de Vapor – Serie roja nº195, Madrid, editorial SM, 152 pp.

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One thought on “La lectura de ida y vuelta

  1. […] del esfuerzo que gasta un adulto en animación a la lectura si luego no lee. Da igual cuantos buzones lectores construyas, no importa cuantas recetas, trucos mágicos, iniciativas o planes de lectura pueda […]

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