La escritura en su punto

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¡Bendito verano! Aunque las altas temperaturas y el aburrimiento quieran hacernos desertar, esta temporada es ideal para maquinar nuevos experimentos. El verano nos brinda el tiempo libre perfecto para explorar nuestra propia creatividad con cientos de actividades originales que giran entorno a la palabra escrita, contada o cantada, a los libros, a la poesía… Hoy te propongo algo emocionante y delicioso: la escritura de recetas de cocina sencillas pero con un toque gamberrete que nos gusta.

La imaginación culinaria

Convertir la cocina en un laboratorio de sabores y palabras permite que los pequeños chefs experimenten, disfruten y aprendan habilidades de comunicación escrita y se sumerjan en un mundo lleno de imaginación culinaria.

Prepárate porque vengo con una combinación muy rica de verano, palabras, aire fresco y diversión. Te propongo involucrar a tus niños y niñas en la elaboración de recetas sabrosas y sencillas para estimular su creatividad, enriquecer su vocabulario y fortalecer sus habilidades organizativas. Aunque también pude ser que todo esto sea una vaga excusa para pasar un buen rato, mancharnos el mandil de cualquier potingue y comenzar algo que se parezca a un diario original.

Tengo café frappé recién servido en la mesa, si te sumas hazlo ya porque… ¡Arrancamos!

¿Por qué escribir recetas?

Fomentar la escritura a través de la redacción de recetas es una idea maravillosa y creativa. No es una idea novedosa ni soy la primera que la usa, hay muchos clubs de lectura/escritura infantiles que usan este recurso. Tampoco voy a descubrir nada (o sí) si te digo que la redacción de recetas de cocina, por muy sencilla que parezca puede desarrollarse de tal manera que sea pura literatura. Hay numerosas novelas y textos clásicos que han demostrado el poder de la literatura culinaria; tanto es así que incluso nuestro escritor más universal incluyó varias recetas a lo largo de las líneas de su Ingenioso Hidalgo Don Qujote de la Mancha. El Instituto Cervantes las ha recopilado todas las recetas del Quijote en su portal web, no puedes perdértelo. Visto lo visto, como buenos aprendices de escritores, con esta actividad no hacemos más que seguir los pasos de Miguel de Cervantes.

¿Por qué será que nos gusta tanto esta propuesta? En mi caso porque soy una cocinillas de cuidado, pero además, es la oportunidad perfecta para:

  1. Usar la cocina como herramienta de aprendizaje: Explica cómo la cocina puede ser una excelente herramienta de aprendizaje para los niños. Además de enseñarles sobre alimentos y nutrición, la escritura de recetas les ayuda a seguir instrucciones y practicar la organización de ideas.
  2. Invitar a la creatividad: Anima a los niños a ser creativos con sus recetas. Puedes sugerirles que modifiquen ingredientes o agreguen nuevos sabores para personalizar sus platos y ejercitar su imaginación.
  3. Adquirir nuevo vocabulario: Destaca cómo escribir recetas de cocina les permite aprender nuevo vocabulario relacionado con los alimentos y la cocina, lo que enriquece su lenguaje y conocimiento general.
  4. Ayudar al uso de listas y números: Enfatiza la importancia de las listas y los números en la redacción de recetas. Los niños pueden practicar la organización al enumerar los ingredientes y los pasos en orden secuencial.
  5. Crear de un libro de recetas: Sugiere la idea de que los niños compilen todas sus recetas en un pequeño libro. Esto les dará un sentido de logro y algo tangible para compartir con amigos y familiares.
  6. Descubrir que la escritura y cocina son experiencias que se pueden compartir.

Recuerda que el objetivo principal es hacer que la escritura sea divertida y atractiva para tus niñas y niños; la cocina ofrece un enfoque práctico y delicioso para lograrlo. Si nos vamos a poner manos a la obra, lo mejor es que lo hagamos de forma original, transformando cada receta en algo con lo que sorprenderse. Hagámoslo divertido, y para ello… ¿qué te parece una receta de Smoothie de Mango y Coco?

Es tan solo una idea, si lees la receta completa verás que está contada como si fuese un proceso mágico, en el que juegan un papel importante los sentidos, la fantasía y la exploración de lugares geográficos que tienen que ver con los ingredientes que se van a usar. Para empezar vuestro cuaderno culinario, podéis escribir esta primera receta paso a paso. La idea es que lo personalicéis a vuestro gusto y, poco a poco, vayáis aumentando las recetas que más os gusten.

Allá vamos.

QUÉ NECESITAS
250 grs. de mango | 200 ml. de leche de coco | 200 ml. de agua | Una cda. de jengibre molido | Jugo de media lima

Proceso de preparación para magos experimentados:

Invoca la cuchara mágica y mezcla con ella el agua recogida de la cascada del bosque, con la rica leche de coco que todos los años trae mi buen amigo, el duende Thennai, desde Kerala . ¡Hazlo con giros en espiral para que se conviertan en una combinación suave y misteriosa!

Pela y trocea el mango de la India y échalo en el vaso de la batidora junto con la leche de coco y el agua encantada. ¡Este paso es vital, comprueba que quede una mezcla homogénea! En este paso sentirás un olor inconfundible, tus sentidos te ayudarán a que esta receta sea un éxito.

Ahora viene el toque secreto: exprime el jugo de una lima de la risa (cuyas propiedades van en su propio nombre, solo muerde uno de sus gajos y verás…) y agrégalo a la mezcla. ¡Prepárate para una explosión de frescor en tu laboratorio! Por último echa una pizca de jengibre asiático molido para invocar a los gnomos de la tierra tropical.

Esta preparación debe estar en la nevera un par de horas antes de poder servirse, así estará bien fresquito y listo para disfrutar.

Ahora sí, ¡la magia está servida! Nos leemos muy pronto, que nadie se despiste.

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