Vamos a jugar un poco con las cosas serias. ¿Te gusta el yogur griego? Quédate porque voy a servir unos cuantos. Sí, no me he vuelto loca todavía pero es que llevo dándole vueltas a una idea y no puedo más, necesito compartirla: el yogur griego me recuerda. cada vez más, a su literatura clásica. Ese yogur que comes de postre o en el ratito de la merienda… piénsalo, de verdad que tienen en común más de lo que parece.
Lo remueves con la cucharilla, parece denso, seguramente no te lo acabes porque es mucho pero al final rebañas hasta las paredes porque le has puesto tu fruta favorita. Intentaré explicarme mejor, haremos como si la Antigua Grecia fuera una nevera muy literaria.
Homero, el sabor original
El yogur natural es el primero, el básico, el de origen desconocido, el yogur que fermentaba de forma natural en sacos de tela o cuero. Es el sabor de otros pueblos que ya recogió Plinio el Viejo en el siglo I. Su receta es muy simple, heredada de la tradición oral; al igual que Homero, de cuya existencia incluso se duda por buena parte de los teóricos. Si bien es cierto que tampoco sabemos con exactitud el origen del yogur griego, también lo es que hoy seguimos disfrutando de uno de los sabores más ancestrales de Grecia. Ese yogur griego se llama Homero y todo lo demás llegará después, aderezado con recursos literarios llenos de originalidad, delicia, capricho y contemporaneidad.
De Homero son La Ilíada y La Odisea hace unos 2.800 años, y gracias a él nacieron los ingredientes básicos de casi todas las historias de aventuras:
- héroes con problemas
- monstruos con intenciones dudosas
- viajes a lugares remotos sin fecha de vuelta
- dioses que se meten en todos las fiestas
Homero es el yogur natural a partir del que se elaboran todos los demás sabores. Si existen los videojuegos de viajes épicos o las pelis de superhéroes… es porque Homero pudo inventar la receta o, al menos, fue el primero que la puso por escrito. ¡No es poco!
Yogur con trozos de fruta: el teatro griego
Si queremos que nuestro postre tenga un sabor más dulce, el tarro de yogur se reinventa con trocitos de fresa, melocotón o piña… cabe casi todo, el toque crunch es sorprendente. De esta manera llegó el teatro griego, pura frescura y modernidad en su tiempo. A partir de entonces las recetas tendrán nombre propio y, sobre todo, destacarán tres maestros: Esquilo, Sofocles y Eurípides. Ellos se dedicaron a meterle “trocitos” a las historias:
- decisiones difíciles, ambigüedad de las acciones
- tragedias familiares:
- dilemas morales
- sentimientos propios no de héroes sino de seres humanos
Antígona, Edipo Rey, Medea… son obras cargadas de pasión y emociones llevadas al límite. De las primeras obras de teatro, con apenas dos o tres ingredientes… digo ¡personajes!, llegamos a las más modernas con todo un elenco listo para la tragedia. Cada cucharada de esta literatura es diferente, te hacen pensar sin que dejes de disfrutar.
Yogur barista: Aristófanes y la comedia griega
¿Alguna vez has visto yogures de sabores rarísimos? Ya Eurípides nos adelantó el yogur más sibarita y moderno pero ahora aparece en la carta la tarta de yogur y queso con limón, con galleta crujiente o mezclas arriesgadas que pueden entusiasmar al comensal.
Esta maravillosa revolución vendría del brazo de Aristófanes, el maestro de la comedia griega. Él escribía obras muy locas, donde se burlaba de políticos, filósofos y ciudadanos. En sus recetas (obras) más carismáticas deja destellos de ironía, humor y crítica a partes iguales.
- En Las aves, dos atenienses se ponen a construir una ciudad en el cielo.
- En Lisístrata, las mujeres organizan un plan muy peculiar para detener una guerra.
- En Las nubes, se ríe directamente de Sócrates.
Resumiendo: combinación de sabores sorprendentes que te hacen reír y también pensar. ¿Qué te parece? Podríamos seguir con la evolución al yogur con bífidus activos que vendrían a ser los primeros filósofos, pero esto ya es para otro tema, mi reflexión láctea llega hasta aquí. La literatura clásica griega puede ser muy densa al principio pero su lectura es increíble, solo hay que tener claro por dónde empezar y en qué etapa lectora.
Muchísimos cuentos están basados en la épica de las primeras narraciones escritas que toman su origen en la tradición oral, y no digamos en los libros para jóvenes. ¿Quieres ejemplos? Aquí te doy unos cuantos que abarcan diversas edades.
- Cauchy, Nicolas, y Morgan. Las grandes leyendas de la mitología griega. Madrid: Siruela, 2023.
- Pommaux, Yvan. Teseo: cómo nacen las leyendas. Barcelona: Corimbo, 2009.
- Baumann, Anne-Sophie. Las aventuras de Ulises. Los especiales de Mi Mundo. Madrid: SM, 2011.
- Lancelyn Green, Roger. La historia de Troya. Madrid: Siruela, 2021.
- Nucci, Giovanni. Las aventuras de Ulises. Siruela: Madrid, 2009.
- Delicado, Federico. Ícaro. Kalandraka: Pontevedra, 2014.
Lo mejor de la literatura clásica griega es que no caduca, siempre está en continua reinterpretación, en continuo estudio; así, todavía nos sorprende y sigue viva porque nos habla del miedo, la valentía, la amistad, la justicia, el amor, las decisiones difíciles, la búsqueda personal y la crítica social… vaya, todo aquello que siente y busca cualquier adolescente (en realidad, cualquier persona, ya sea con mayor o menor profundidad).
Parece mentira que hayamos llegado hasta aquí, todo empezó con un yogur griego llamado Literatura Clásica. Da igual si eres más fan del natural, del que lleva fruta o sabores más exóticos… lo genial es que podemos disfrutarlos todos, es entender la importancia de la literatura en su amanecer.
Espero que te haya parecido curioso y te animes a leer a los clásicos griegos, cualquier edad es buena para empezar. Recuerda que los tienes siempre a punto en la carta de tu librería favorita o tu biblioteca más cercana, según lo que necesites. Y si te ha gustado el artículo, puedes echar un vistazo a otros con lecturas recomendadas porque seguramente encuentres más locuras como esta. Te invito a pasear entre los poemas que hay colgados en la sección Lo que escribo, están ahí para sacar sonrisas y momentos de calma.
Si te apetece, nos vemos en la página siguiente.







