Thomas Mann

Imágenes y sensaciones que se esfumarían fácilmente con una mirada, con una risa, un cambio de opiniones, se aferran fuertemente en el ánimo del solitario, se ahondan en el silencio y se convierten en acontecimientos, aventuras, sentimientos importantes.

No cabe duda de lo rápido que podemos viajar, de lo instantáneo (como el café, a veces) de nuestra comunicación, de la inmediatez de nuestras acciones. En la velocidad ya no importa tanto la distancia sino el tiempo. Queremos ganarle tiempo al reloj pero la mayoría de las veces no tenemos muy claro qué hacer con el excedente y así lo volvemos a perder. 

No es cuestión de darle más vueltas porque aquí se viene a hablar de lectura, poco más. Bueno, de lectura y de música, de cómo se puede leer una partitura según ciertos parámetros que nada tienen que ver con la fugacidad que envuelve nuestra cultura. 

En 1985 John Cage compuso una obra, para piano, que se adaptó para órgano en 1987. La obra se titula As slow as possible y está concebida, precisamente, para ser tocada de la forma más lenta posible. Una interpretación al piano de esta melodía puede durar entre 20 y 70 minutos. Muchísimos profesionales se han acercado a ella para tratar de descubrir cómo sería la idónea interpretación de la obra, a razón de su título y su filosofía. De este estudio y esta curiosidad nació un proyecto que sigo con una frecuencia suficiente y un interés pausado pero constante:

En 2001, en la ciudad de Halberstadt (Alemania), en la iglesia de San Buchardi, comenzó a interpretarse esta peculiar pieza musical, que tiene prevista una duración de 639 años. Se construyó un órgano específico para ello y actualmente, en el mismo momento en que lees estas líneas, sigue sonando uno de los acordes de su partitura. La obra finalizará en 2640. 

Y así, escondidos en los rincones donde la paz vive por orden de la música, embrujados por el aire que llena los conductos del órgano y de nuestro cuerpo al escucharlo, llegamos a aquellos donde albergamos la palabra más calmada. Nuestras historias más esenciales viven al lado del órgano de Halberstadt, respiran al ritmo de sus notas y se leen de tal manera, “as slow as possible”. 

No hay misterio: hoy quiero hablarte de cuentos y de la necesidad de lentitud en ciertas lecturas. Traigo bajo el brazo tres lecturas para dejar las prisas a un lado, ¿nos ponemos cómodos? 

Las siguientes recomendaciones se hacen esperar, hay que leerlas saboreando cada página, cada palabra, inmediatez no vale de nada pues descubrir la esencia de la literatura precisa de unas condiciones, dos de ellas muy parecidas a las que habitan en Halberstadt: “mientras haya paz y creatividad en las generaciones futuras”, condiciones que más nos valdría practicar con frecuencia.

Aquí van los tres cuentos (hay mil más) que te recomiendo y que, además necesitan de estas dos cualidades: paz y creatividad.

ilust. Federico Delicado - editorial Kalandraka

Ícaro (Kalandraka)_ Este cuento es pura ensoñación, en sus páginas se funde el mito con las realidades más crudas de la infancia. La esperanza, la soledad, la alegría de un vuelo futuro, las jaulas, la libertad… en esta lectura se mezclan conceptos tan abstractos que es necesario leerlo con calma, con la misma paciencia y confianza que Ícaro. En tonos grises, con rojos y otros colores vivos que contrastan el mundo en el que vive el protagonista. Hacen faltan varias relecturas para llegar al fondo de este cuento, si es que tiene alguno. Me parece uno de los títulos más especiales del catálogo de Kalandraka por la serenidad que transmiten sus ilustraciones y el texto. Muy recomendable. 

ilust. Isabelle Arsenault - editorial Impedimenta

Nana de tela (Impedimenta)_ Sencillamente, este libro me parece imprescindible. Artesano, lento, cuidado al detalle, tejido… este libro nos marca la antesala de una artista de talla mundial; esa etapa que precede al crecimiento y a la madurez de nuestro arte: la infancia. Aquí se nos relatan las lecciones de vida que la escultora Louise Bourgeois aprendió con su madre mientras ésta tejía tapices y le enseñaba a su hija el noble arte del hilado. Tan delicada es su historia que para leerla hace falta disponer de tiempo (al menos para disfrutarla como te recomiendo), pero a la vez nos transmite fuerza y firmeza antes la vida. Sus ilustraciones y sus melodías se cruzan conformando un tapiz nuevo a los ojos del lector. Maravilla editada por Impedimenta, en su colección de La Pequeña Impedimenta.  

ilust. Sydney Smith - Libros del Zorro Rojo

Un camino de flores (Libros del Zorro Rojo)_ El camino que hacemos rutinariamente de nuestra casa al trabajo, o del colegio a casa puede convertirse en una experiencia mágica y nueva cada día. En este cuento lo extraordinario se vuelve real si tienes la paciencia de saber leer sin palabras. Prometo que se desvelarán los detalles más pequeños, que te verás reflejado o reflejada en sus páginas como si de un espejo se tratara; da igual si te ves en la niña de abrigo rojo, en su padre que la lleva de la mano, en las flores que van apareciendo por el camino… cualquier personaje es imprescindible. Es una historia llena de sensibilidad que nos deja mudos ante una niña que llena de color su mundo, poco a poco, paso a paso… un mundo que es blanco y negro. 

¿Por qué necesitamos que la lectura sea una acción mantenida en el tiempo? ¿Por qué y para qué querríamos interpretar una obra de la forma más lenta posible? Sencillamente, tal y como alguien me dijo una vez: porque se puede. 

Nos vemos en la página siguiente. 

Melodías

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