Søren Kierkegaard

La paciencia es necesaria, y no se puede cosechar de inmediato donde se ha sembrado.

Hay maneras preciosas de ilustrar la primavera pero pocas veces se ilustra, de forma tan majestuosa, la impaciencia. Bienvenido al cuento donde la obstinación tiene forma de flor.  

La impaciencia, la obstinación y la primavera se unen deliciosamente en este álbum publicado por editorial Juventud. Un relato universal que podría estar ambientado en cualquier lugar del mundo pero al que sus autores dotan raíces orientales.  

La forma en la que yo me adentro en esta lectura es sabiendo que no puedo prescindir de ningún detalle: el texto, la ilustración y la disposición de estos elementos en la página se vuelven temas capitales. Esta historia se perdería entre la «multitud» sin sus evocadoras ilustraciones y éstas cobran vida a partir de un texto bellísimo. Así te presento este cuentoEspera, Miyuki, de Roxane Marie Galliez y Seng Soun Ratanavanh. 

Visualmente, este cuento habla por sí solo, en su cubierta se dan la mano fantasía y realidad, la realidad está representada por una niña y la fantasía por un cisne de papel. Espera, ¿podría ser al revés? El tamaño grande de este álbum nos deja claro que no estamos ante un título para lectores demasiado pequeños. Normalmente los álbumes infantiles son (o deberían ser) de un tamaño adecuado a las manos y posición lectora de una persona pequeña. Pero seguramente ni estamos ante un álbum al uso ni estamos ante una propuesta demasiado infantil. El trasfondo emocional es sencillo de comprender para una niña o un niño pero la profusión del texto es un tema a tener en cuenta. Aunque pueda parecer lo contrarioEspera, Miyuki tiene bastante texto como para una lectura autónoma temprana. 

Por favor, lo digo mil veces pero no me canso de repetirlo, la etapa lectora de una persona no la marca su edad, sino otros factores que tienen más que ver su mundo exterior e interior. Cada persona lectora es única y traza un camino único. 

Al abrir este cuento todo es calma y sin embargo hay mucha aventura¿Cómo es posible? Miyuki se levanta una mañana llena de emoción: ¡ha llegado la primavera! Tan ilusionada como una niña con zapatos nuevos, despierta a su abuelo y quiere salir al jardín para verlo todo, todo y además… todo en ese mismo momento. La niña desea (casi exige) que todas las flores estén abiertas, que toda la naturaleza muestre sus vivos colores el primer día de primavera. Como una jovencita ansiosa, Miyuki no se da cuenta de que cada ser vivo lleva un ritmo distinto para nacer y crecer. 

En esta historia hay una florecilla que se resiste a salir, necesita más agua para poder florecer y Miyuki se desespera por verla. Todo lo que el personaje tiene de impaciente lo tiene también de valiente. Así pues, pide ayuda a las nubes, a un pozo, a la cascada… pero la naturaleza es muy suya y la niña demasiado obstinada. Tanto, tanto, que se pierde y no sabe cómo volver a casa, donde la esperan preocupados. 

La niña de mofletes sonrosados aprenderá una gran lección de la mano de su abuelo y de una sencilla flor. ¡¡No te cuento más!! La gran aventura está a punto de comenzar para ti, si es que todavía no has leído este cuento. 

Y ahora pongámonos cómodas porque las bondades de este álbum son incontables, tantas como lectores hay en el mundo. No es un álbum al uso donde la ilustración se abre paso frente al texto, que normalmente suele ser más breve. Al contrario, la historia se extiende por las páginas utilizando las palabras adecuadas. 

Esto hace que pueda ser leído por personas adultas y que también pueda ser contado a los más pequeños pre-lectores. Por su sencillez, la trama es fácil de entender y por su belleza, las ilustraciones atrapan a todo aquel que se asoma a sus páginas.

La paciencia es el tema principal de esta historia. Supongo que es un buen punto de partida, una buena excusa para dialogar en casa, en la escuela o en cualquier grupo de lectura adulto. ¿Por qué no? Los autores dejan abierto el final para Miyuki y para todos nosotros.

¿Qué ocurre con la pequeña flor? ¿Y si nunca se abre? ¿Vale la pena esperar tanto tiempo tan sólo para ver florecer algo tan pequeño?

¿Cómo combinamos ese vértigo de la prisa diaria con el ritmo de la naturaleza? ¿Sabemos entender los procesos, a largo plazo, de nuestro propio crecimiento como parte de la naturaleza? ¿Se lo sabemos transmitir a nuestros niños y niñas?

Miles de preguntas afloran (nunca mejor dicho) en nuestra cabeza cuando, asimismo, desde la sociedad se nos insta a no postergar nada, a tenerlo todo en el preciso momento en que lo deseamos. Esa inmediatez que nos lleva a frustraciones y, en suma, a una falta de libertad.

Para terminar, déjeme que confiese mi tema favorito en esta lectura; se trata de un sentimiento con el que me veo muy identificada y con el que rara vez me enfrento: la obstinación. Y es que no es lo mismo la constancia que la terquedad, la perseverancia que la obcecación. 

Así pues, esta lectura ha sido enriquecedora personalmente. Espera, Miyuki me ha dejado el buen gusto de saber que puedo seguir aprendiendo colándome en la literatura infantil. Sigo alimentando mi propio mundo a través de la mirada de aquella niña cabezota que fui… y que sigo siendo. 

¿Te pasa a ti también? 

Si la respuesta es sí, nos vemos en la página siguiente. 

Otras lecturas

  • 1 | TAN, SHAUN (2014): Las reglas del verano, Barbara Fiore Editora,  50pp.
  • 2 | STEWART, SARAH (2012): La jardinera, ediciones Ekaré,  32pp.
  • 3 | FOGLIANO, JULIE y STEAD, ERIN E. (2014): Si quieres ver una ballena, editorial Océano,  32pp.
  • 4 | SERRATO, ELENA (2018): Puncho, Sallybooks,  48pp.
  • 5 | CARLE, ERIC (2018): La semillita, editorial Kókinos, 34pp.

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One thought on “Espera, Miyuki

  1. […] es una lectura llena de paciencia que narra justo lo contrario: la impaciencia de una niña por ver abrirse todas las flores el […]

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