Gustave Flaubert

Hay que esperar cuando se está desesperado y andar cuando se espera.

¿Cuántas veces te has desesperado porque una web tardaba en cargar más de 2seg? El mundo digital nos puede, pero esas reglas de inmediatez no van con la naturaleza, ni con el fomento de la lectura. 

Hace poco, mientras realizaba una compra online desde mi casa, intentaba acceder a la página web pero no cargaba bien ni lo suficientemente rápido para mi exquisito paladar digital. Me planteé mi ansiedad cuando entro en Internet o accedo a alguna App del móvil, exijo cosas que me importan nada en el “mundo analógico”. 

Me explico. Yo no entro nunca a una tienda física con prisas, jamás exijo que se me atienda ipso facto si la persona que está al otro lado está ocupada. Al contrario, me entretengo en mirar y curiosear la tienda, espero pacientemente mi turno o que esa persona se desocupe, como le sucede a la mayoría de personas en el mundo. ¿Por qué somos tan ansiosos en Internet?  

En el “mundo analógico” las cosas funcionan más despacio, como deberían funcionar siempre y como deberíamos de preservar también en el mundo digital. Sólo así podremos educar a las generaciones futuras para que vivan siendo felices, sin estrés, sin frustración y sin agonía vital (permíteme la expresión).  

¿Quieres leer una historia sobre cómo funcionan las cosas de forma natural? Pues atención al cómic que te recomiendo hoy porque en él vas a encontrar mil razones para enamorarte. 

Bienvenidos a Puncho, de Elena Serrato, editado por Sallybooks. Un cómic para niños y niñas a partir de 6 años (edad orientativa) en el que se destacan los procesos manuales, la vida rural, la constancia, el trabajo, el saber escuchar y estas bondades son sólo el principio.

Lo que Puncho tiene es originalidad y frescura a raudales. Cada página es un trocito de felicidad que quieres hacer tuya. Te sirvo café mientras voy contándote de qué va esta fantástica historia. 

Puncho por fin cumple su sueño, ¡se ha ido al campo a vivir! La vida rural le va como un guante y sólo le falta tener un pequeño huerto para que su felicidad sea completa. Puncho no conoce la pereza así que pronto se dispone a trabajar y sembrar para que, de su tierra, broten los más sabrosos manjares. Aunque la teoría está perfecta y la actitud de nuestro protagonista es la ideal, Puncho no tardará en darse cuenta: tener un huerto da muchos más quebraderos de cabeza de lo que parece. 

Sin desvelar las grandes sorpresas (¡que las hay, puedes apostar por ello!) puedo contarte que esta historia necesitará de sabios consejos, hacer frente a los imprevistos que no vemos y que pueden cambiarnos la vida a mejor, también necesitará tiempo y paciencia.

¿Conseguirá Puncho tener su huerto repleto de ricas verduras y legumbres?

ilust. Elena Serrato - editorial Sallybooks

Lo que me chifla de este cómic son los personajes, tan diversos como originales. Todos tienen un aire amable, todos sonríen y la lectura se disfruta de igual modo. No me parece poca cosa que una lectura transmita ese buen rollo contando a los más pequeños la responsabilidad de cuidar y trabajar sus sueños. Mucho más cuando parece que estamos abducidos por una marea incontrolable de “sueños”, “si lo sueñas puedes hacerlo”, “sueña cosas bonitas”… una sociedad en la que está de moda querer irse al campo y tener un huerto, etc. Puncho viene a enseñarnos que los sueños se trabajan, se cuidan, se abonan, se riegan, se cantan y que aun así puede haber imprevistos con los que no contabas. 

El cómic se lee fácil tanto en compañía como en solitario. Puedes dejarlo tranquilamente en manos de primeros lectores y seguro que van a pasar un rato divertido, entendiendo lo que leen pero también encontrando palabras que les supondrán un reto. Me gustan los cuentos que permiten sacar el diccionario, ya que suponen un valor añadido. Al leerlo con mi sobrina me preguntó qué significaba ser entusiasta y acabó preguntando sobre qué era un invernadero. 

Todo lo que sale de la «tierra» de Puncho es un festival para los sentidos; ni te imaginas cuántos objetos puedes encontrar entre sus páginas: relojes de cuco, carretillas, herramientas, un montón de cosas buenas para divertirse y crecer un poquito más cada día, ¡¡como las lechugas de Puncho!! Elena Serrato nos despierta los sentidos con un colorido sin igual en el campo y en sus personajes; a estos últimos los dota de vida propia y al acabar el cómic serán tan amigos tuyos como entre ellos. 

Si te apetece curiosear sobre la autora de Puncho te advierto que puedes caer en una espiral de querer mucho más. Ojalá pueda leer muchos más cómics y/o álbumes de Elena porque tiene un rollo muy especial, sólo hay que echar un vistazo a su entrevista en la web de Sallybooks para comprobarlo. 

¿Y si bajamos el volúmen?

Retomo la reflexión con la que comencé a hablarte de esta historia. Una comparación entre los ritmos de la naturaleza y los que llevamos en nuestro día a día. No quiere decir que tengamos que irnos a vivir al campo, como Puncho, pero sí podemos aprender de él unas cuantas verdades.

Sólo me queda decirte que te hagas con este título para tu estantería, va a merecer la pena. Palabra.

Nos vemos en la siguiente página.

Otras lecturas

  • GONZÁLEZ VILAR, CATALINA y GINAR, PERE (2017): Teo Muchosdedos, A Buen Paso editorial, 64pp.
  • HUGHES, EMILY (2015): El pequeño jardinero, editorial Impedimenta, 40pp.
  • GALLIEZ, ROXANE MARIE y RATANAVANH, SENG SOUN (2016): Espera, Miyuki, editorial Juventud, 28pp.
  • VALLERY, JULIETTE y MORI, TRISTAN (2015): Didot cultiva su huerto, 40pp.

Puncho

2 thoughts on “Reseña: Puncho

  1. Espera, Miyuki – YoCuento on 29 abril, 2019 at 4:11 pm Responder

    […] | SERRATO, ELENA (2018): Puncho, Sallybooks,  […]

  2. Juan Carlos G. G. on 23 junio, 2019 at 8:07 am Responder

    Preciosa reseña, ya se intuye una gran sabiduría en Puncho y un saber adaptarse a las leyes de la naturaleza. Ganas de leerlo y tenerlo!!

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