Henry D. Thoreau

Si estamos tranquilos y preparados, deberíamos poder encontrar una compensación en cada desilusión.

Mi vida está plagada de aciertos y fracasos. Puedes figurarte que todo ese compendio de actos, decisiones, libros leídos, viajes… da lugar a una rara amalgama que me conforma como persona; igual que tus decisiones, los libros que decidiste coger de la librería y los que dejaste en el estante, te definen a ti.

Este artículo no pretende ser más que una reflexión acerca de los éxitos y fracasos lectores que ha habido en mi vida. Sobre todo, una reflexión de cómo los libros que han sido un tremendo desatino me han ayudado mucho más que aquellos han dejado en mí una huella placentera.

Vengo a reflexionar sobre este tema porque son muchos los padres, madres y demás personas interesadas en los libros (mayoritariamente) juveniles, que me piden consejo con un miedo atroz a no acertar, a dar a sus jovencísimos lectores un libro que pueda no gustarles.

Comparto su miedo, ya que en esas etapas es vital acercarte a sus gustos lo máximo posible.

Pero miremos con un poco de distancia: ¡que no cunda el pánico!

  1. Hay que admitirlo ya: no hay un único libro que enganche a leer definitivamente y de por vida.
  2. Como en todo, el camino de la lectura tendrá etapas en las que todo fluya y etapas en las que encontrar el libro adecuado sea más difícil que entender el Ulises de Joyce.
  3. La literatura, incluyo también a la mala literatura, tiene una parte positiva y otra negativa. Da igual cuánto se haya aborrecido un libro, siempre habrá un detalle que le redima.

Teniendo en cuenta esas tres premisas, quítate presión a la hora de escoger libros para los más jóvenes; me refiero a ese rango de edad (entre 7 y 10 años) en el que todavía leer es algo dudoso, esa edad en la que saben hacerlo ya sea con más o menos fluidez, pero no se puede precisar si dicha lectura es algo que les merece la pena o lo contrario. Dicho sea de paso, esa edad es la más bonita porque ahí los lectores son una sorpresa continua.

A lo mejor no dan un duro por ningún libro, pero les recomiendas algo que les encaja y vuelven a la librería (o a la biblioteca) con la cara llena de orgullo porque ¡eh, les ha encantado! Y esa sensación es nueva para ellos. Descubrir la lectura es apasionante.

Atinos y desatinos

Cuando era un poquito más joven (no tanto tiempo) tenía la costumbre de leer por autores. No era una decisión consciente sino una clara tendencia a la pasión por la lectura concreta de un escritor que me hubiera gustado. Con 17-18 años descubrí a Arturo Pérez-Reverte, el maestro académico ocupante del sillón T en la Real Academia Española, y lo hice con Las aventuras del Capitán Alatriste. Esos libros, el capitán y todo su mundo, me entusiasmaron de tal manera que pensaba que TODOS los libros del mismo autor causarían el mismo efecto en mí que estos.

Desde luego, no fue así; creo que no pude ni terminar Cabo Trafalgar. Lo mismo me pasó con otros autores como Jules Verne, Ana María Matute o incluso con los del grandísimo Paul Auster.

Siempre habrá libros que no nos gusten, es una verdad incómoda pero irremediable.

Así pues, en vista de que no podemos cambiar ese destino, y aunque nadie quiera que su próxima lectura sea un bodrio, vamos a sacarle el lado positivo a la historia. ¿Cómo?

  • |Perspectiva número uno| Ayúdales a encontrar personajes que hayan conectado con ellos. A lo mejor la trama les pareció horrible pero algún personaje no. Investiga si hay alguno que le haya parecido razonable. Esto puede parecer una tontería pero los personajes y la empatía que sentimos hacia ellos no siempre van de la mano de la trama. Hay protagonistas de historias que son como oasis dentro de libros que no nos gustan demasiado. De hecho en el libro que estoy leyendo actualmente me pasa esto mismo.

  • |Perspectiva número dos| Pregúntale sobre aquello que no le ha gustado. Saca temas que aparezcan en la lectura y busca su punto de vista, ¿cómo lo hubieran hecho ellos?, ¿cómo lo hubieras hecho tú? – Te cuento algo: en el club de lectura que se organiza en la librería estamos leyendo Kafka y la muñeca viajera, de Jordi Sierra i Fabra (Siruela). Al contrario que al resto del grupo, hay una chica a la que (el libro) no le está llenando del todo. Cada lunes, cuando nos juntamos, intento sacarle el lado positivo a su lectura, buscando temas que ella también tenga en común con el libro. Preguntando mucho y hablando de todo lo que nos interesa se pueden sacar nexos.-
  • |Perspectiva número tres| De perdidos al río. Si una lectura no gusta, ¿qué le vamos a hacer? Si el libro no tiene nada bueno a juzgar por el lector, si no hay NADA que pueda hacer para mirarlo de forma bondadosa… ayúdale tú a que convierta lo negativo en positivo. Que un libro no le guste le convierte en una persona con criterio propio, alaba su juicio y hablad razonadamente sobre las cuestiones que le han aburrido, cansado o dejado indiferente. Tener la suficiente personalidad como para decir: este libro no me gusta es una cualidad que hemos de aprender a valorar en nuestros jóvenes.

Es mucho más fácil reconocer lo que odiamos que lo que amamos, ¿verdad? Del mismo modo, las lecturas que no nos gustan nos ayudan a saber cómo somos. Mi último consejo es que se puedan valorar todos los libros que leen nuestros jóvenes, ya sea en casa, en el colegio o el instituto (doy por hecho que en edades más cortas este tema no es relevante). Además, esta información nos será de gran ayuda a la hora de proponer nuevos títulos, de abordar temas de diálogo en clase o conocer un poco más el pensamiento interior de nuestros hijos/as.

Si sabemos transmitir esto, el libro que no les guste les hará crecer. Si el libro no te mata, te hace más fuerte.

¡Nos vemos en la siguiente página!

Belén

Otras lecturas

Los libros o artículos que propongo a continuación no tienen por qué estar necesariamente relacionados con el contenido del artículo, aunque sí lo hacen de forma indirecta. Se trata de lecturas paralelas que pueden completar proyectos educativos e ideas y que, sin duda, son interesantes para su estudio.

  • {1} MANZANO, SARAH (2010): Para saber si te gusta un libro, lee la página 99. Papel en Blanco. Enlace: AQUÍ
  • {2} BAMBERGER, RICHARD (1975): La promoción de la lectura. Barcelona, editorial de la UNESCO.

Imprimible

Si el libro que no te mata te hace más fuerte, bienvenido al club. Puedes pinchar en el botón y descargar la lámina gratuita.

One thought on “El miedo a que un libro no guste

  1. […] en el que no saber lo que nos deparará una historia sea parte del misterio y el juego de leer. ¿Y si no gusta? Que no cunda el pánico. Por mi parte me arriesgaré con galletas aún sin explorar en la lata, lo prometo. Quedan aquí mi […]

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