Alberto Bustos

Pero para terminar de captar la extravagancia de este pequeño verbo hay que percatarse de otro detalle. El significado de guiñar encierra de por sí la noción de ‘ojo’. Si utilizáramos este verbo aislado, sin añadirle un objeto, ya nos tendrían que entender. ¿Qué vamos a guiñar si no guiñamos el ojo?

¿Has probado a guiñar una mano? Si lo has intentado habrá sido un fracaso absoluto. Desde Blog de Lengua, nos recuerdan que el verbo “guiñar” es una excepción maravillosa a un lenguaje que cambia permanentemente y que está inducido a la practicidad. 

Guiñar. Resulta raro que aún conservemos esta palabra. ¿Por qué no la abandonamos si es rara y sólo vale para usarla en un caso muy concreto? 

Pues porque, como todo lo humano, sobrevivimos gracias a las excepciones. Se trata de una altanería, un ramalazo orgulloso de nuestra lengua que se permite el lujo de usar una palabra para una única acción, que además no admite otros usos o costumbres; no podremos guiñar nunca nada que no sean los ojos (en el blog, Alberto Bustos lo explica al detalle). 

Como es una palabra rara, extraña y única: ‘guiñar’ se ha convertido en una de mis favoritas del diccionario, #yoapadrino. Me recuerda que no es oro todo lo que reluce en la multitarea, que las cosas que se salen de la normalidad son las que nos mueven hacia delante. Ser peculiar, no saber hacer nada más que una cosa pero hacerla bien, no seguir las reglas establecidas y buscarte en tu propia naturaleza, ¡eso es lo extraordinario! 

Todo lo dicho anteriormente desemboca en la lectura, en cómo no hay dos lectores iguales en la forma de leer. Más allá de tener manías lectoras (algunas muy frikis en mi caso) cada persona que lee un libro o cuento es única. Dicho de otra manera: cada lector es tan único como un guiño

Así pues, hoy me he levantado dispuesta a hablar de personajes únicos, de extravagancias, de habilidades improbables, de los lujos que nos permitimos crear en la literatura infantil para dar rienda suelta a nuestra propia personalidad. Todo para seguir repitiéndonos, una y otra vez, que así somos, que así seguiremos y que no pensamos cambiar. 

Los protagonistas de estas lecturas son de lo más variado; son personajes excéntricos y distintos pero todos tienen la capacidad de hacer vibrar a un mundo a veces soso, recatado, pobre y sin identidad. 

Cada título que te recomiendo a continuación se ajusta a dos valores importantes a la hora de fomentar la lectura. 

IDENTIDAD PROPIA

Imprescindible buscar lo que somos y para lo que valemos, si queremos mover nuestro mundo. 

CONFIANZA EN NUESTRAS APTITUDES

Y como el movimiento se demuestra andando, la confianza será la gran aliada. Aunque nos miren de reojo porque somos diferentes que seamos al resto.

¡Sígueme! (Una historia de amor que no tiene nada de raro)_ la primera lectura que te recomiendo es la que nos hace mirar más allá de las apariencias. Porque cuando juntamos dos seres únicos que se quieren, ¿qué más da todo lo demás? Un elefante gris con lunares morados se enamora de una hormiga negra con cintura de avispa. Esta lectura es un canto a las personalidades destinadas a unirse. ¿Y ser una pareja rara? Este cuento nos abre los ojos: el amor es el principal valor para poder ser uno mismo junto a otra persona; amar sin complejos, tal y como eres, aunque tengas lunares, aunque seamos distintos. La identidad propia y la valentía jamás se liberarían en nosotros si no hubiese gente que nos amara (en cualquiera de sus formas).

MonoSapiens_ esta es la historia ideal para suprimir etiquetas, un viaje al conocimiento de uno mismo. Aquí no sólo encontramos un cuento sobre identidad sino que se nos invita a experimentar con nuestras cualidades y las de los demás. Probar cosas nuevas y buscar nuestro sitio, así de sencillo y complejo a la vez. Además, se nos habla de afinidades, de comprender que por muy diferentes que seamos, siempre encontraremos a quien nos entienda y sea afín a nosotros.

Caramba_ así es su nombre, Caramba es un gato “normal” dentro de un mundo puesto del revés. Me explico, en esta historia lo lógico es que los gatos vuelen pero Caramba no sabe y se siente diferente. ¿Qué don tendrá él? Lleno de orgullo, de perseverancia explicada a los más pequeños, este cuento lo tiene todo para triunfar en casa o en clase. La valentía de este gato me enamoró desde el primer momento que lo tuve entre mis manos. No me canso de recomendarlo, Caramba es un título ideal para pasar un rato de lectura divertido y mirarse en el espejo de la superación personal. ¡Caramba es especial, descubre qué tiene él que no tienen los demás gatos!

Rana de tres ojos_ destacado este título, pero en realidad quiero recomendar toda la serie de cuentos creados por Olga de Dios. Todos los personajes de Olga tienen ese valor añadido que nos da el sabernos especiales. Todas sus historias generan confianza en el lector, transmiten valentía así seas rosa en el país de los monstruos, inquieto y curioso en la sociedad del conformismo o rana de tres ojos en una charca contaminada. La unión siempre hace la fuerza y este cuento nos ayuda a compartir problemas, a mirar más allá para darles solución. Cuentos con personalidad única, divertidos a rabiar, para leer y releer sin parar.

El pequeño Saúl_ este título es tan especial que cuesta leer su historia sin enamorarse por completo. Saúl no lo tiene fácil, quiere ser pirata pero eso de ser rudo no le gusta nada, ni pegar, ni escupir. Tiene dos opciones, puede cambiar y dejar que sus cualidades desaparezcan o puede cambiar su mundo y ser él mismo. ¿Qué pasará? A lo mejor, con su genial forma de ser, logra mejorar el carácter de sus brutos compañeros. De mis lecturas favoritas.

¡Eso no es normal!esta lectura plantea varias preguntas: ¿qué es un defecto? ¿Qué es o qué supone una virtud? En esta historia, de ternura kilométrica, lo extraordinario se cambiará en imprescindible. Aquello que parece un estorbo, en este cuento supone una oportunidad que nos libra de situaciones complicadas. Una buena excusa para aprender a amar nuestras debilidades, nuestros “defectos” y, en general, nuestras condiciones físicas. Tenemos que valorarnos más y ayudar a quienes lo necesitan. Una de las mejores opciones para hacer guiños a aquellas personas que, sin ser como nosotros, tienen cualidades realmente valiosas.

Hay quien desea que todos supiéramos hacer de todo, pero ni se puede ni se debe. No todos tenemos talento para escribir, sin embargo, hay gente que parece haber nacido para ello. Muchas personas tienen ese don especial para pintar, para saber comunicar, para empatizar, cocinar, jugar al ajedrez… dones hay para todos los gustos y colores. Tal y como le ocurre al verbo guiñar, nosotros también somos excepciones, lujos de la naturaleza que se permiten vivir tal y como les da la gana 

Espero que todas estas lecturas puedan acompañarte de alguna manera. Disfrútalas con paciencia y perseverancia, darán fruto. Ahora sólo me queda una duda: 

¿Cuál es tu rareza? 

¡Encuéntralos!

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