Charles Dickens

Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año.

¿La Navidad nos cambia? Siempre he creído que cada cual es como es durante todo el año y que, en estas fechas, no cambiamos sino que toca hacer cosas distintas al resto. Parar, empezar de nuevo y reunirse con toda la familia, eso es lo extraño en este mundo. 

Por esta razón hay gente que odia la Navidad o la ama. No siempre estamos dispuestos a parar y mirarnos más detenidamente, a veces no nos reconocemos a nosotros mismos y otras veces no reconocemos a los demás. Cambiamos, nos forzamos, y nada forzado puede salir bien. 

Desde que tengo que la suerte de ser librera me ha cambiado la vida por completo… sobre todo en Navidad. 

Diciembre no es el mismo mes que yo vivía en mi juventud, el mismo mes de descansar, quedar mil veces con los amigos, comprar los regalos de mi familia o, simplemente, pasar la tarde leyendo. Cada Navidad ha sido distinta pero siempre me ha mostrado un lado mucho más comercial de estas fechas. Mis horarios de trabajo se han extendido de tal modo que apenas he tenido tiempo para comprar, quedar a comer sin tener que decir “yo me tengo que ir ahora mismo” y no digamos para leer a mis anchas. 

No cambiaría nada de todos estos años pasados. Gracias a la librería vivo la ilusión de saber la forma en la que se cuelan los Reyes Magos en casa de muchos niños. Soy una privilegiada porque detrás del mostrador se viven las mejores experiencias lectoras, no sólo en Navidad, pero especialmente en estas fechas. Y por esta razón, después de casi diez años, me animo a escribir sobre cómo cambiamos ante los libros y cuentos que compramos en Navidad. 

He comprobado, cada vez más, que se compra de forma distinta, que nos cambian las preferencias y que tratamos modo extraño a la lectura. Con las luces navideñas alumbrando las calles nos cambia la perspectiva y aunque los cambios no son negativos en sí mismos, es cierto que resulta conveniente tener claras las ideas. 

Para que no se me vaya la cabeza ni olvide lo importante, he decidido escribir las ideas principales que he aprendido durante mis años libreros cada vez que llega diciembre (Ho! Ho! Ho!) 

  • uno| La Navidad no va de acumular, sino de desprenderse. Lo más novedoso, lo más original, lo más bonito, lo que más está de moda, más grande, más… Ese espíritu materialista de la Navidad nos hace querer siempre “lo más” en todo. Cuando regalamos cuentos o libros buscamos que sean lo nunca visto, y de verdad que la esencia de los cuentos que leen nuestros peques está en la sencillez. Hace poco leí una reflexión que decía que cuantas menos cosas haga un juguete, más cosas tendrá que hacer la imaginación. Y pensé que no sólo es aplicable al juego, también a la lectura. Cuantas menos cosas haga un cuento, más se tendrá que activar la imaginación del lector. De otra forma nos convertiremos en meros espectadores de una lectura ya masticada cuando lo bonito es hacer tuya cada historia.  
  • dos| El precio no tiene nada que ver con la lectura. A raíz de lo dicho anteriormente viene el tema del precio. Es curioso pero los libros que en otra época del año nos parecen carísimos ahora nos saben a poco. Todo cambia en la escala de valores y el precio se convierte en un indicador de: “lo está bien regalar” y “lo que es poco para regalar”. Voy a generalizar (aunque no deba) pero somos muy bobos cuando sentimos que un libro o cuento es poco sólo porque es barato. Hemos de tenerlo claro: nunca el precio de un libro es sinónimo de la calidad que lleva dentro. Esta máxima funciona para bien y para mal, así que, por favor, que se nos meta dentro de la cabeza y del corazón, regalemos aquella lectura que sea buena, útil, divertida, bonita y bien editada; no miremos el formato ni el precio. 
  • tres| Es falso que los niños sólo quieran recibir juguetes. Esto lo tengo mucho más claro desde que ostento el título nobiliario de “tía Belén”. Creemos que los niños quieren juguetes y sólo juguetes, desde luego que sí pero no exclusivamente. Seguramente, dentro de un bodegón de regalazos el día de Reyes o el de Navidad, el cuento pase desapercibido. Frente a todos los juguetes que compramos, a lo último que hacen caso es a los cuentos, por eso creemos que no les hace ilusión pero piensa: una vez pasada la euforia del momento, viaja varios meses hacia delante, ¿qué crees que seguirá teniendo valor y qué habrán dejado de usar por cansancio? Yo todavía recuerdo los libros y cuentos que me traían los Reyes Magos, no sólo se convertían en compañeros durante todo el año sino que han sido maravillosos primeros peldaños sobre los que comenzar mi camino en la lectura. ¿Te pasa lo mismo?
  • cuatro| La coherencia hace que sea Navidad todo el año. De nada vale regalar cuentos ahora si luego no seguimos leyendo con la misma pasión e intensidad. No siempre se podrá comprar pero para eso están las imprescindibles bibliotecas, para alimentar la inquietud lectora de cada uno, sin importar nada más. El fomento de la lectura es un camino continuado, si solo aparece en Navidad, se convertirá en un consumo material de libros o cuentos que no llegarán a satisfacernos del todo. 

Poco más que decir. Mi consejo es que no tratemos a la lectura del mismo modo en que tratamos a otros objetos de consumo. Esta es una reflexión que escribo para no olvidarla yo, pero que comparto contigo por si puedes mejorarla, por si quieres corregirme en algo o por si quieres aportar tu punto de vista. La Navidad, como bien me dicen por Instagram, saca todo lo que el resto del año tenemos guardado. Pues bien, ojalá saquemos lo silenciado para gritarlo a los cuatro vientos, que no tengamos miedo a creer en la imaginación, que esperemos cambiar y que todo pueda volver a empezar como empezó para Scrooge en Canción de Navidad, de Dickens.  

Feliz Navidad a todos, a ti, que cada lectura cuente y sea luz. Que haya tanta luz que siempre parezca Navidad. 

Abrazos. Nos vemos en la siguiente página. 

Otras lecturas

  • [1] VV.A. (2015): Cuentos de Navidad. De los hermanos Grimm a Paul Auster, Alba Editorial, 624p.
  • [2] DICKENS, CHARLES (2017): Canción de Navidad, Alianza Editorial, 128p.
  • [3] KILLEN, NICOLA (2017): El reno de Navidad, B de block,
  • [4] CHEN, CHIH-YUAN (2008): La mejor Navidad, editorial Thule, 40p.

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