Que en la piel tengo el sabor
amargo del llanto eterno
que han vertido en ti cien pueblos,
de Algeciras a Estambul,
para que pintes de azul
sus largas noches de invierno.

Joan Manuel Serrat, Mediterráneo

Antes de meternos en harina, te cuento que vamos a empezar a leer mucho y bien junto con las profes de The LAB, academia de idiomas y laboratorio de creatividad que, entre otras cosas maravillosas, cuenta con una mini (pero creciente) biblioteca llena de libros, cuentos y álbumes ilustrados para leer y no parar. No te pierdas la actividad que tienen en redes sociales (Facebook e Instagram) porque es un espacio que mola muchísimo. Así pues, ¡¡comenzamos a leer en The LABrary!!

La verdad sea dicha: un día eres joven y al otro te fascinan los documentales sobre la naturaleza. Hace unos meses, viendo uno que hablaba sobre el cangrejo ermitaño, me llamó la atención algo de su comportamiento. Algo que los humanos hemos llamado solidaridad pero cuyo significado, creo yo, trasciende al propio término.

Deja que te cuente lo que vi en ese documental porque me impactó mucho, por bobo que parezca. Resulta que el cangrejo ermitaño muda de caparazón (de concha) conforme crece su cuerpo. Algunas veces, para hacer esta tarea más sencilla, varios cangrejos de diferentes tamaños forman una hilera perfecta en la que se ayudan unos a otros a ir cambiando de concha lo más rápido posible… la concha que deja el primero le vale al siguiente, que es más pequeño. Y así sucesivamente se ayudan para conseguir un objetivo común: contar con una «casa» que les proteja. Y además lo hacen de forma rápida, cosa que (si eres cangrejo) está bastante bien porque mientras no tienes tu caparazón estás a merced de los depredadores y de la vida misma; cambiar de concha de forma rápida es vital para ellos.

Solidaridad en estado puro. ¿Crees que el valor de ayudarse entre unos y otros es innato en todos los seres vivos? En los cangrejos ermitaños desde luego… y en los humanos también. Este cuento es una buena muestra de ello. Una historia sencilla, directa y que da justo en el centro de nuestra responsabilidad con quienes sufren la injusticia de que haya dos orillas de un mismo mar, o dos lados de una misma frontera, con distinta suerte para los que nacen a un lado u otro.

Bienvenidos al cuento titulado, Mediterráneo, con texto de Ana Jesús Olaya e ilustraciones de Zaida Montes, publicado en Apublicar Editorial.

detalle de una ilustración de Zaida Montes, para «Mediterráneo»

La historia de este cuento es bien sencilla: tres niños, con una idea en la cabeza y voluntad para llevarla a cabo. Lucía, Iván y Gonzalo son testigos de algo que les lleva a la acción, la autora no nos dice qué han visto y qué han oído, pero yo te lo voy a desvelar. ¡Alto, Belén! ¿Estás haciendo spooiler? Un poco, pero creo que lo más importante del cuento es lo que NO voy a decir. Lo que ven estos tres hermanos es cómo el mar trae barcas llenas de personas desprotegidas. Hombres, mujeres, niñas y niños que no han tenido otra opción que entregarse al mar para buscar una «orilla» mejor que la que les ha tocado hasta ahora.

El instinto y el ejemplo que ven en casa empuja a Iván, Lucía y Gonzalo a no quedarse parados. ¿Qué van a hacer? Esto sí que no te lo voy a contar, para mí ese es el verdadero tesoro de este cuento. Tendrás que comprarlo para entender que hay acciones que transforman el mundo por pequeñas que parezcan. La autora, Ana Jesús Olaya, me consta que pone el alma en cada palabra. Y me consta porque la conozco de mis años de librera. Sé que todo su esfuerzo de escritora va dedicado a educar generaciones de niñas y niños en valores humanos. Sus cuentos son mensajes siempre positivos y que, además, se inspiran en la infancia. Es un placer recomendar en este espacio lector una obra de Ana Jesús.

Cuando abras Mediterráneo entrarás en la dureza de las aguas que separan los destinos de la gente. Destinos crueles en muchos casos, por esto creo que las ilustraciones van en azules, marrones y tonos algo más oscuros de lo habitual. Hay que darse cuenta de que el mensaje transmite esperanza pero la situación presente es fuerte, intensamente injusta y oscura para muchos. Me gustan los dibujos de Zaida, me dan la posibilidad de empatizar y hacer más real la historia.

detalle interior con texto de Ana Jesús Olaya e ilustración de Zaida Montes, para «Mediterráneo»

Tener una casa, encontrar refugio. Ayudar a tener una casa, dar refugio. En suma, es eso. Este cuento me recuerda a los cangrejos ermitaño, en fila, ayudándose para conseguir su necesaria concha/casa, me deja el deseo de dar ejemplo y no quedarme parada, me trae los versos más conocidos de la canción, «qué le voy a hacer si yo nací en el Mediterráneo» para increparme que esto puede ser cierto aunque varía el sentido dependiendo de la orilla.

Hagamos que el Mediterráneo pueda pintar de azul las largas noches de invierno en todas sus playas.

El puntazo positivo de esta lectura es que, comprándola, donas 5 euros a la Plataforma de Ayuda al Refugiado (PAR) de Almansa, que destina todos sus fondos a proyectos de ayuda con niñas y niños refugiados. Así que, no solo es un cuento con palabras e ilustraciones, es acción que invita a plantear al lector: ¿qué puedes hacer tú?

Búscalo y hazte con él porque es un cuento precioso, lleno de melodía poética y de buenas ideas.

Nos vemos en la siguiente página.

Otras lecturas

  1. SANNA, FRANCESCA (2016): El viaje, ed. Impedimenta, 48 pp.
  2. CLAIRE, CÉLINE y LENG, QIN (2018): El refugio, ed. Tramuntana 48 pp.
  3. H. CHAMBERS, DANIEL y DELGADO, FEDERICO (2018): Un largo viaje, Kalandraka Editora, 48 pp.
  4. WATANABE, ISSA (2019): Migrantes, ed. Libros del Zorro Rojo, 38 pp.
  5. O’CALLAGHAN, ELENA y SANTOS H., Mª JESÚS (2005): El color de la arena, ed. Edelvives, 42 pp.
  6. CAMPANARI, JOSÉ y DAVIDDI, EVELYN (2016): Trenfugiados, ed. La Fragatina, 36 pp.

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