Ibn Arabí

Yo milito en la religión del amor, cualquiera que fuere el sendero que hallaren sus camellos.

De lo más bajo a lo más alto de un universo que no conocemos, del misterio de cada silencio a los gritos exacerbados del guerrero. Vivimos Historia y Arte, o de tiempo y espacio. ¿Qué hacemos con nuestro tiempo? ¿Qué hacemos con el espacio que nos rodea? 

El viaje de una emoción a lo largo del tiempo es lo que llamamos tradición, y así, aunque no se mantiene intacta, permanece constante en su naturaleza. Podemos representar una tradición bajo múltiples formas; aquella palabra que entiende, y justifica la existencia de la misma, es la que llamamos poesía. 

Así la entiendo yo, aunque sea de un modo torpe y nada ortodoxo. Afortunadamente, no tienes que estar de acuerdo conmigo para cruzar la puerta de este libro. No hay límites entre tu vida y las palabras que aquí vas a encontrar, bienvenido a Prodigios. Una antología de poemas árabes, con ilustraciones de Rachid Koraïchi y editado por Libros del Zorro Rojo. 

En este libro se dan la mano tiempo y espacio. Notarás cómo, conforme avances en su lectura, algo se irá transformando dentro de ti. La voz interior de cada poema tendrá un regusto diferente, aunque la temática sea la misma girando sobre sí misma. Las distintas voces de los autores, la diversidad de culturas que vuela de un territorio a otro y el paso del tiempo, te ayudarán a ver con mayor claridad estas diferencias. Ellas harán del viaje un placer difícil de olvidar. 

La selección de poemas árabes que se nos presenta en esta antología trasciende a todo aquello que pueda ser una barrera para su entendimiento. Me explico, no hay que ser un experto en la materia, tampoco acunar una religión concreta para aspirar los aromas de una innegable espiritualidad dentro de sus páginas, no hace falta entender o hablar la lengua árabe para silabear con encanto sus versos.  

Permíteme que me salga del libro durante un momento. Desde hace varios, aunque pocos, años me dedico a comprar ediciones de los libros que más me han marcado en su idioma original. Poco sé de francés y sin embargo disfruto de una edición Les Fleurs du mal (C. Baudelaire), leo y no entiendo ni la mitad pero tengo la sensación de que hay experiencias en la lectura que van mucho más allá de nuestras barreras. Entre mis lecturas absurdas destacan Le mythe de Sisyphe (A. Camus), Hamlet (W. Shakespeare) siguiendo con algo de ruso y alemán, convirtiéndome así en la lectora más ridícula del mundo. ¡Así voy!… leyendo lo que no entiendo (o entiendo a medias) sólo por experimentar la musicalidad de la lectura dentro de mi propia voz interna. Lo maravilloso es que igual me pasa con obras que están escritas en mi propio idioma pero que me superan en experiencia; así pues, mi lectura de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha se basa en un ir y venir de encuentros y desencuentros. La mayor parte de esta gran obra no la “comprendo” pero soy muy capaz de saborear cada palabra, cada giro de la expresión y la trama que se va hilando de manera tortuosa pero perfecta.  

Todo esto para decir que la poesía es otro idioma, sea cual sea su origen cultural o lingüístico, da igual el idioma que hable: siempre es fácil de leer y difícil de comprender. 

De este modo encuentro pasajes en este libro que me llenan del todo, como emociones ocultas me dejan otros tantos. Sé que hay mucho más detrás de cada poema pero voy a tener que releerlos para encontrar (si es que lo logro alguna vez) su sentido dentro de mi cabeza. 

La belleza de las enseñanzas

ilust. Rachid Koraïchi - ed. Libros del Zorro Rojo

Prodigios se divide en tres partes nada forzadas y hasta diría que naturales si tenemos en cuenta la Historia: I. La poesía árabe. II. La poesía andalusí. III. La poesía de Argelia.  

Las tres partes tienen elementos repetitivos, conversan sobre los mismos temas: naturaleza, guerra, amor, muerte, la elevación del alma, la vida que tiene un fin último. A la vez, ninguna es igual a otra, ya que las ideas se transforman junto con el origen de las mismas en cuanto a contexto histórico, territorial y cultural. Todos los poemas hablan de la vida, de los prodigios de la vida, pero siempre en contrapunto a una muerte futura e indudable que traerá consigo… ¿otra vida? No lo sé con certeza.  Y aquí es donde cobra su mayor importancia la ilustración, en ese punto donde la lectura se hace tan compleja que necesitas una guía, algo a lo que aferrarte para no perder el hilo de lo que cada autor quiere transmitir. 

¿Qué se puede decir de las ilustraciones? Esta antología estaría ciega sin las atinadas ilustraciones de Rachid Koraïchi, que la convierten en un lienzo abierto y didáctico, que explica el universo de cada poema a través de la caligrafía, de los símbolos y de repeticiones geométricas que son como letanías rezadas en voz baja.  

Predominan los colores tierra, las líneas, la forma circular, el girar continuo de la mirada sufí y la búsqueda de la verdad a través de la naturaleza. Es increíble ver cómo se utilizan palabras comunes y el ilustrador va usando figuras, también comunes, en diferentes partes del libro y ambas cosas, palabra y figura, tienen significados diferentes según el poema que leas. Así, hay veces que “guerra” puede transmitir paz, deseos de una lucha venidera, los más terribles horrores o una esperanza maternal. 

Termino como empecé esta reseña, marcando la dualidad: del esplendor a la nostalgia, de la humildad hasta la gloria, de la fosa a la montaña, así son los prodigios que aquí se nos narran, así fluye este trabajo recopilado con sabiduría y editado con maestría. Este libro es una propuesta didáctica perfecta para cualquier acercamiento a la cultura árabe o la poesía en general. Como bien puedes apreciar, por el tono de mis palabras, no es un libro para niños más bien es una magnífica herramienta para jóvenes y adultos que no tiene límites en su uso. Prodigios es una lectura recomendable para disfrutar en el aula, en casa o a la hora del cuento con un pequeño lector o pequeña lectora. Quizás te sorprendas encontrando diálogos sencillos bajo estas páginas. Yo estoy deseando leer algún poema (previamente escogido) con mi sobrina, sé que ella puede disfrutar del color, que las formas la invitarán a ver más allá de lo que pueda entender. 

Haz la prueba tú en casa, si no tienes aún este libro lánzate a la librería más cercana y pídelo porque merece la pena. Una lectura perenne, siempre con hojas, siempre dando frutos, que nos ofrece una mirada distinta a la cultura árabe, la cual no siempre interpretamos correctamente. 

Necesario. 

Nos vemos en la siguiente página. 

Otras lecturas

  • [1] FARAH, PAULO DANIEL (2007): ABC del mundo árabe, editorial SM, 47p.
  • [2] VINCENZO, AHMAD (2006): El libro bajado del cielo, editorial Siruela, 343p.
  • [3] LERASLE, MAGDELEINE y FAVRET, HAFIDA (2005): A la sombra del olivo*, editorial Kókinos, 57p. + CD.
  • [4] ARABÍ, IBN (2008): El esplendor de los frutos del viaje, editorial Siruela, 184p.

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