¿Qué buscamos en un cuento?

«El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos.”
| Marcel Proust

Ciertamente, por más vueltas que le demos a una biblioteca o librería, tarde o temprano llega la hora de la verdad, ese momento en el que tienes varias opciones en la mano y debes elegir. ¿Y ahora qué?

La idea es trazar unas cuantas ideas que, me parece, son importantes a la hora de escoger lecturas de LIJ; son las mías y podrían ser rebatidas o compartidas con cualquiera, simplemente son pensamientos escritos en «voz alta» en este blog.

Cuando entro en una librería o una biblioteca con el fin de comprarlo (o llevarme prestado) todo, pronto me doy cuenta de que eso es una empresa imposible. Nunca se va a dar, seamos realistas, en el mostrador y en las estanterías siempre habrá mucho más de lo que yo pueda abarcar. Por eso, me pregunto qué busco en un álbum o cuento cuando no me queda más remedio que escoger. ¿Qué busco? Si es que busco algo. Mi primer consejo, pues, es que confíes en el espacio al que entras. Allí dentro, en librerías y bibliotecas, siempre hay un aire especial que te hace mirar al sitio adecuado. No es azar ni destino, es que las librerías y las bibliotecas son espacios propicios para encontrarse a uno mismo. Se trata de confianza y de dedicarle tiempo al momento (nunca vayas con prisa a una librería). Solo entonces, justo aquello que no esperas es lo que te atrapa.

Llegados a este punto yo me guío por cuatro ideas básicas que me hacen ver con nuevos ojos cada viaje al centro de las librerías y bibliotecas:

  • Sencillez
  • Calidad
  • Libertad
  • Voz

Me repito, son cuatro ideas antagónicas a la cantidad de propuestas (de ocio) que van encaminadas hacia el consumo, el gasto, el desgaste, la repetición absurda, lo ajeno…

Sencillez

Te hablo de la sencillez que no es sinónimo de brevedad ni de aburrimiento, es más un rasgo de equilibrio porque cuando una idea se retuerce demasiado, acaba por descompensarse y, por tanto, resultar inservible. La potencia de lo sencillo es un valor que está presente en muchos de los clásicos más maravillosos de la LIJ. La historia de Babar, Elmer, Pomelo (que alguna vez tendremos que abrir el melón de por qué los elefantes han triunfado tantísimo en la literatura infantil) Miffy, La cebra Camila, La oruga glotona, Por cuatro esquinitas de nada… tantos y tantos ejemplos de historias irrepetibles cuya belleza nace de lo sencillo.

«La perfección se logra, no cuando no hay nada más que agregar, sino cuando no hay nada más que quitar»

Antoine de Saint-Exupery

Es decir, que yo no me estoy inventando nada nuevo.

Calidad

¿De la calidad qué puedo yo decirte que tú no sepas ya? Hay editoriales que son garantía de ella porque hacen de su trabajo una verdadera dedicación. Las 19 propuestas de lectura para el verano, de las que hablamos en el anterior artículo, pertenecen a catálogos de editoriales que son canela fina, son un sello invisible pero palpable de buen hacer.

La calidad editorial se descubre en la capacidad de hablarle a sus lectores, en la búsqueda de autores que se identifiquen con sus lectores, en el cuidado de la edición física y la idoneidad del formato según sus usos.

Libertad

¿Cuentos que adoctrinan? No, gracias. Hay que dejar que lean a sus anchas física y mentalmente. A mí no me suele gustar que me impongan cómo debo leer, o mejor dicho: cuál debe ser la reflexión resultante de mi lectura. ¿A ti te ocurre igual? Pues en la infancia aun más. Las tabarras, retahílas épicas y salmodias de lo bueno y malo aburren. Por eso valoro muchísimo las historias abiertas, aquellas en las que (como lectora) puedo conducirme por donde quiero; que mis pensamientos vayan en un sentido u otro sin tener que ser erróneo ninguno de ellos. Y a decir verdad, la libertad es algo que no debe explicarse demasiado (no vaya a ser que caigamos en la misma trampa del adoctrinamiento). Así que.

Voz

La voz es una forma de narrar. Yo llamo «voz» a esa parte que te hace única/o. Se pueden contar mil historias y todas ellas podrían referirse a una misma idea; de hecho, hay ideas, conceptos o temas que se repiten sistemáticamente en los cuentos una y otra vez… no pasa nada, pero valoro encontrar lecturas que no suenen artificiales o demasiado estudiadas. Hay voces intimistas, voces cañeras de color, voces en blanco y negro, voces reivindicativas, voces sin palabras, voces en primera persona, voces en singular y voces en plural… sea como sea que tus cuentos sean voz y no un eco de algo que ya ni se sabe.

póster con las claves para encontrar cuentos

Estos rasgos no son excluyentes, en absoluto, no delimitan un espacio cerrado. Lo que quiero decirte, al fin y al cabo, es que cada vez que un cuento me ha puesto del revés es porque llevaba implícito alguno de estos cuatro valores. Sencillamente, es lo que la experiencia me va enseñando.

Cada lector y lectora es un mundo lleno de perspectivas diferentes, ¿cómo lo ves tú? ¿En qué te fijas tú para escoger entre un título u otro? Si has seguido hasta aquí la conversación, seguramente tú también tengas una opinión acerca de todo esto y me parece necesario conocerla. Sin la opinión de la parte que «escucha» en este blog esto se queda cojo, así que pon en orden tu propia opinión y exprésala en los comentarios o en redes sociales: Instagram o Facebook.

Que el verano nos sea leve y para seguir leyéndonos, tú y yo nos vemos en la página siguiente.

Otras lecturas

  1. ¿Por qué leer poesía con niñas y niños?
  2. La lectura de ida y vuelta
  3. Leer tan lento como sea posible
  4. La lectura y las expectativas, una barrera inútil

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¿Por qué leer poesía con niñas y niños?

 “La poesía permite que los maestros enseñen a sus alumnos cómo escribir, leer y comprender cualquier texto. La poesía puede dar a los estudiantes una salida sana para dar cabida a sus emociones” | Andrew Simmons, profesor de literatura

Creo que he postergado esta pregunta demasiado tiempo, pero mira hoy vengo a bocajarro. Lo he postergado primero porque las respuestas son redundantes, lo que vas a leer es solo es un eco más de todo lo que hay en otros medios (o no), y segundo porque existen preguntas que parecen obvias de contestar (o no). ¡¡Pero este es el día!! Ni lo primero ni lo segundo son motivos suficientes para silenciarme (léase en tono épico).

Y es que hay que decirlo más, que la poesía es uno de los mejores medios para acompañar en la lectura a niñas y niños around the world. Sí, niñas y niños pequeños e incluso prelectores porque es algo curioso: las nanas, las canciones rimadas, los juegos en forma de pequeño poema (hay mil ejemplos de esto) son muy habituales con bebés. Estimulan, calman, alegran… la voz de mamá, papá o abuelos es el mejor narrador para un bebé, no hay sustitución que la mejore.

Si embargo, cuando llegan a edades de lectura autónoma, poco a poco, les vamos quitando las ganas y las oportunidades para leer y escuchar poesía. ¿Infantil? Llámenla como quieran. Poesía en todo caso. Lo que quiero decir es que me resulta hasta cruel enseñarles algo tan potente y maravilloso cuando nacen para luego arrebatárselo cuando tienen la oportunidad de descubrirlo por sí mismos.

Negarles la poesía a los niños y niñas es quitarles un poco de su capacidad pensamiento.   

Por ello, da igual cuántas veces lo digamos, cuántas listas hagamos sobre las bondades de leer poesía con nuestros hijos o con nuestro alumnado, siempre serán bienvenidas y necesarias. Ni qué decir tiene que esta pregunta puede hacerse más general e intercambiar el género lírico por otro, las respuestas cambiarían pero no el sentido ni la intención.

Así pues,

¿Por qué leer poesía?

1 – Porque alimenta las ideas a través de la fuerza visual de las palabras, avivando su imaginación. La poesía les ayuda a sacar la esencia de las palabras, a convertirlas en imágenes, en posibilidades (porque una palabra en un poema puede tener mil usos, mil significados, mil sentidos e infinitas sensibilidades). La imaginación se enriquece como una gran bola de nieve que va alimentándose de más nieve ladera abajo.

2 – Porque adquieren mayor vocabulario y, además, aprenden a conectarlo mediante la rima. Si leer un cuento ya nos está abonando el lenguaje, leer poesía (permitidme) es el mejor fertilizante. La conexión entre palabras, entre sonidos, es una invitación a buscar muchas más conexiones. La rima, el pareado que nos parece tan sencillito y tan machacado (a veces), se convierte para ellos en algo nuevo, divertido. ¡Suena bien y suena casi igual! Curioso oso con un sueño escandaloso. (Construye frases así, improvisa y verás el resultado).

3 – Porque escuchando o leyendo en voz alta se estimula su sentido de la musicalidad. Aunque corrijo que no hace falta leerla en voz alta para acostumbrar al oído a esa música poética. Escribir poesía es un poco como escribir música, hay reglas y normas pero también se deja espacio a la libertad de creación. Lo normal es que al principio se comience por leer poemas con rima, puesto que son fáciles de entender, de memorizar incluso, se quedan mejor en nuestro recuerdo.

4 – Porque la mente se abre a la emoción y expresión libre. ¿Hay algo más emotivo, más propio, que un poema? No hay que tenerle miedo a que un peque se emocione con un texto: sorpresa, intriga, miedo, calma, alegría desbordada, atolondramiento… leyendo poesía con ellos podremos mostrarles que no hay barreras a la hora de expresarse tal y como son. 

5 – Y por último, pero lo dejo para el final porque es LO MÁS IMPORTANTE, la poesía es un juego. Sí, como lees, un buen poema es puro juego y como buen juego hay que tomárselo muy en serio para poder destriparlo, colorearlo, teatralizarlo, dibujarlo, derribarlo y volverlo a construir. Todo lo que se te ocurra es válido para jugar.

Sinceramente, creo que en algún momento de las vidas de nuestros niños y niñas, les quitamos inconscientemente la poesía porque a nosotros mismos nos da miedo. Y nos da miedo porque no la entendemos. Nos cansamos porque cuesta trabajo encontrar momentos de lectura interior para nosotros mismos. Así alejamos a aquellas nanas que nos cantaban, aquellas adivinanzas que tarareábamos con la abuela… ojalá que eso no pase, o pase menos, y sepamos encontrar en la poesía la valentía de ser día a día.

Y hasta aquí la turra de hoy. Cojan aire porque no será la última.

¡Nos vemos en la página siguiente!

Otras lecturas

  1. DELBOY, FLORENCIA (2018): Soy un jardín, ed. Periplo.
  2. DA LUA, NINA y CAPDEVILA, GEMMA (2016): Silencia, Fragmenta Editorial, 40 pp.
  3. selección de BENEGAS, MAR (2013): 44 poemas para leer con niños, Litera Libros, 64 pp.
  4. BENEGAS, MAR y GURIDI (2014): ¡A lo bestia!, Ed. Litera Libros, 48 pp.
  5. KORAÏCHI, RACHID (2017): Prodigios, Ed. Libros del Zorro Rojo, 144 pp.
  6. BOCH, LOLITA y LUCIANI, REBECA (2015): Animales que hacen cosas en silencio, Faktoría K de Libros, 48 pp.

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Jóvenes pero clásicos

«¿Por qué a los jóvenes no les gusta leer clásicos?« 

Cuando eres librera y, de pronto, te encuentras con que un cliente te suelta esa pregunta… digamos que no sabes qué cara poner. En realidad es una pregunta que suelen hacerme desde diversos flancos. Lo primero que se me ocurre es pensar que a los jóvenes les gusta leer clásicos tanto como los adultos; si un lector joven se aburre leyendo clásicos: no le estás dando el clásico que debería leer o no se lo estás ofreciendo del modo correcto. Así de simple.

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Las lecturas afines y las galletas ricas

Si llega a tus manos un cuento o un libro que ha sido todo un acierto no quieres soltarlo. Una lectura que se haya disfrutado en familia hasta la saciedad es algo tan mágico que cuando volvemos a la librería la pregunta es inevitable…

«Tenemos en casa Untítulocualquiera y no sabes cuánto le gusta al peque, ¿tienes algo que sea parecido?»

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El álbum ilustrado y los dos lenguajes

Aceptamos que los álbumes ilustrados son una buenísima opción de compra o de préstamo para sacar de la biblioteca porque el término nos recuerda que esos cuentos son especiales. Pero ¿especiales por qué? Aunque parezca que salta a la vista, a veces no queda claro y no es raro escuchar esta pregunta en la librería.

Me la han hecho mil veces y las mil he salido airosa pero siempre me he quedado con las ganas de poder decir: Esta ha sido mi respuesta pero, mucho mejor que yo, podrá responderte un/a ilustrador/a de cuentos. Gracias a esta maravillosa ventana, en forma de web, puedo hacer que cualquier persona pueda leer la respuesta.

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