Cuentos como guiños

Alberto Bustos

Pero para terminar de captar la extravagancia de este pequeño verbo hay que percatarse de otro detalle. El significado de guiñar encierra de por sí la noción de ‘ojo’. Si utilizáramos este verbo aislado, sin añadirle un objeto, ya nos tendrían que entender. ¿Qué vamos a guiñar si no guiñamos el ojo?

¿Has probado a guiñar una mano? Si lo has intentado habrá sido un fracaso absoluto. Desde Blog de Lengua, nos recuerdan que el verbo “guiñar” es una excepción maravillosa a un lenguaje que cambia permanentemente y que está inducido a la practicidad. 

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