Gordito

Hasta las lilas bajaron sus ramas a su encuentro, y el sol brilló, tibio y suave. Crujieron entonces sus plumas, irguióse su esbelto cuello y, rebosante el corazón, exclamó: – ¡Cómo podía soñar tanta felicidad!

Hans C. Andersen, El patito feo

Es alentador encontrar lecturas que busquen unir a las personas. Alentador por lo necesario que resulta que empaticemos con las personas de nuestro entorno y con las que ni siquiera conocemos.

Gordito es una historia llena de ternura pero a la vez de mucha determinación. Un círculo azul, con pantalones y tirantes rojos, nos saluda desde la cubierta, sonriente, divertido… todo invita a la despreocupación. Al comenzar la lectura, su autora (Mar Hernández) va presentando todo un mundo lleno de formas geométricas, de simetrías y juego de líneas rectas y curvas con los que cada personaje va tomando forma. 

interior, detalle de una de las ilustraciones de «Gordito», Mar Hernández, ed. Sallybooks

A Gordito le cuesta mucho integrarse en esta sociedad de polígonos en la que vive. Intenta acercarse a los demás, contarles sus cosas y compartir con ellos todo lo que a él le gusta hacer. Pero Gordito se siente triste porque todos sus intentos para hacer amigos son en vano, se desespera intentando parecerse al hexágono, al cuadrado y al triángulo equilátero. ¡Ya no sabe qué hacer!, con lo bonitas de son sus canciones… 

En el transcurso de esta sencilla lectura, nuestro redondo personaje aprenderá que dentro de una misma sociedad conviven personalidades de todo tipo, que no tienes que cambiar o parecerte a nadie para ser más feliz. Cuando menos lo esperas ¡zas! aparece quienes encajan con tu propia geometría.

No te cuento más sobre el final de la historia, es mejor que lo descubras en casa. 

Este es un cuento pequeño, cuadrado, manejable y editado en cartoné, maravillosamente ilustrado por Mar Hernández, quien estampa en cada página un encuentro con distintas personalidades y estados de ánimo. Dentro de Gordito te vas a encontrar con un forzudo y enfadado hexágono, un triángulo bastante estresado,

La autora transmite cada una de estas emociones a través de los colores, los trozos y las texturas. Por ejemplo, creo que el hexágono siempre está enfadado porque lo siento a través del lápiz de color rojo, porque los trazos están muy marcados, como si los hubieran coloreado con rabia… apretando muchísimo. No sé a ti pero a mí me parece una forma sencilla y genial para hablarle a los más peques, un lenguaje que ellos entienden casi mejor que los adultos.

En fin, muchas emociones dentro de un mismo cuento y Gordito en medio de todas ellas, intentado encajar con su peculiar línea curva en un mundo lleno de tantos ángulos. ¿Encontrará su lugar en el mundo?

interior, detalle de una de las ilustraciones de «Gordito», Mar Hernández, ed. Sallybooks

Este cuento me recuerda a otros títulos que versan sobre el mismo tema, y los tienes listados en la sección de «Otras lecturas» dentro de esta misma reseña. Desde luego, su trama me recuerda a Monstruo Rosa intentando buscar su lugar en un mundo de casas blancas, no encaja y emprende un viaje allí donde él se siente cómodo. También puedo ver tintes de Elmer, el elefante más colorido del mundo, siente que no encaja con sus cuadrados multicolores y se pinta de gris para ser como los demás…  

La geometría nos puede ayudar muchísimo a explicar que no todos somos iguales, que cada uno tenemos una forma particular… pero que todos cabemos por igual. Me estoy acordando de Por cuatro esquinitas de nada, un clásico que enseña a grandes y pequeños nuestro derecho a ser aceptados. Así todos hemos de educar en la integración, para eliminar barreras de cualquier clase.

Gordito trata estos temas desde una perspectiva fresca y desenfadada. El protagonista, con sus ojos redondos, tiene vida propia y de que te va a robar el corazón puedes estar segura/o. No se puede evitar quererle y empatizar con él, ya me lo dirás cuando lo leas. Verás que su mirada y su sonrisa lo dicen todo: es una historia escrita e ilustrada desde el optimismo.

Dicho esto, este cuento es una lectura que te recomiendo en cualquier etapa o edad. Teóricamente, es apropiado a partir de 3 años, pero no atemos la lectura a un rango de edad como si fuesen matemáticas precisas porque nos estaremos equivocando.

Con Gordito (Sallybooks) lo pasamos pipa porque lo tiene todo: amplitud de vocabulario, originalidad, empatía, ternura, humor, optimismo, con un mensaje muy necesario con el que educar a niñas y niños. De paso, puedes educar también a tu corazón de adulto. Porque sí, todos, todos, todos, tenemos nuestro corazoncito debajo de nuestra forma geométrica. Y ese corazón nos hace iguales en esencia.

Nos vemos en la página siguiente.

Otras lecturas

  1. McKEE, DAVID (2006): Elmer, Beascoa, 34 pp.
  2. DE DIOS, OLGA (2013): Monstruo rosa, Apila ediciones, 36 pp.
  3. RUILLIER, JEROME (2014): Por cuatro esquinas de nada, ed. Juventud, 32 pp.
  4. RAMOS BRAVO, MARÍA (2019): Bubble gum boy, ed. Fulgencio Pimentel, 32 pp.
  5. LOVE, JESSICA (2019): Sirenas, ed. Kókinos, 38 pp.
  6. LIONNI, LEO (2018): Nadarín, ed. Kalandraka, 32 pp.

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Mediterráneo

Que en la piel tengo el sabor
amargo del llanto eterno
que han vertido en ti cien pueblos,
de Algeciras a Estambul,
para que pintes de azul
sus largas noches de invierno.

Joan Manuel Serrat, Mediterráneo

Antes de meternos en harina, te cuento que vamos a empezar a leer mucho y bien junto con las profes de The LAB, academia de idiomas y laboratorio de creatividad que, entre otras cosas maravillosas, cuenta con una mini (pero creciente) biblioteca llena de libros, cuentos y álbumes ilustrados para leer y no parar. No te pierdas la actividad que tienen en redes sociales (Facebook e Instagram) porque es un espacio que mola muchísimo. Así pues, ¡¡comenzamos a leer en The LABrary!!

La verdad sea dicha: un día eres joven y al otro te fascinan los documentales sobre la naturaleza. Hace unos meses, viendo uno que hablaba sobre el cangrejo ermitaño, me llamó la atención algo de su comportamiento. Algo que los humanos hemos llamado solidaridad pero cuyo significado, creo yo, trasciende al propio término.

Deja que te cuente lo que vi en ese documental porque me impactó mucho, por bobo que parezca. Resulta que el cangrejo ermitaño muda de caparazón (de concha) conforme crece su cuerpo. Algunas veces, para hacer esta tarea más sencilla, varios cangrejos de diferentes tamaños forman una hilera perfecta en la que se ayudan unos a otros a ir cambiando de concha lo más rápido posible… la concha que deja el primero le vale al siguiente, que es más pequeño. Y así sucesivamente se ayudan para conseguir un objetivo común: contar con una «casa» que les proteja. Y además lo hacen de forma rápida, cosa que (si eres cangrejo) está bastante bien porque mientras no tienes tu caparazón estás a merced de los depredadores y de la vida misma; cambiar de concha de forma rápida es vital para ellos.

Solidaridad en estado puro. ¿Crees que el valor de ayudarse entre unos y otros es innato en todos los seres vivos? En los cangrejos ermitaños desde luego… y en los humanos también. Este cuento es una buena muestra de ello. Una historia sencilla, directa y que da justo en el centro de nuestra responsabilidad con quienes sufren la injusticia de que haya dos orillas de un mismo mar, o dos lados de una misma frontera, con distinta suerte para los que nacen a un lado u otro.

Bienvenidos al cuento titulado, Mediterráneo, con texto de Ana Jesús Olaya e ilustraciones de Zaida Montes, publicado en Apublicar Editorial.

detalle de una ilustración de Zaida Montes, para «Mediterráneo»

La historia de este cuento es bien sencilla: tres niños, con una idea en la cabeza y voluntad para llevarla a cabo. Lucía, Iván y Gonzalo son testigos de algo que les lleva a la acción, la autora no nos dice qué han visto y qué han oído, pero yo te lo voy a desvelar. ¡Alto, Belén! ¿Estás haciendo spooiler? Un poco, pero creo que lo más importante del cuento es lo que NO voy a decir. Lo que ven estos tres hermanos es cómo el mar trae barcas llenas de personas desprotegidas. Hombres, mujeres, niñas y niños que no han tenido otra opción que entregarse al mar para buscar una «orilla» mejor que la que les ha tocado hasta ahora.

El instinto y el ejemplo que ven en casa empuja a Iván, Lucía y Gonzalo a no quedarse parados. ¿Qué van a hacer? Esto sí que no te lo voy a contar, para mí ese es el verdadero tesoro de este cuento. Tendrás que comprarlo para entender que hay acciones que transforman el mundo por pequeñas que parezcan. La autora, Ana Jesús Olaya, me consta que pone el alma en cada palabra. Y me consta porque la conozco de mis años de librera. Sé que todo su esfuerzo de escritora va dedicado a educar generaciones de niñas y niños en valores humanos. Sus cuentos son mensajes siempre positivos y que, además, se inspiran en la infancia. Es un placer recomendar en este espacio lector una obra de Ana Jesús.

Cuando abras Mediterráneo entrarás en la dureza de las aguas que separan los destinos de la gente. Destinos crueles en muchos casos, por esto creo que las ilustraciones van en azules, marrones y tonos algo más oscuros de lo habitual. Hay que darse cuenta de que el mensaje transmite esperanza pero la situación presente es fuerte, intensamente injusta y oscura para muchos. Me gustan los dibujos de Zaida, me dan la posibilidad de empatizar y hacer más real la historia.

detalle interior con texto de Ana Jesús Olaya e ilustración de Zaida Montes, para «Mediterráneo»

Tener una casa, encontrar refugio. Ayudar a tener una casa, dar refugio. En suma, es eso. Este cuento me recuerda a los cangrejos ermitaño, en fila, ayudándose para conseguir su necesaria concha/casa, me deja el deseo de dar ejemplo y no quedarme parada, me trae los versos más conocidos de la canción, «qué le voy a hacer si yo nací en el Mediterráneo» para increparme que esto puede ser cierto aunque varía el sentido dependiendo de la orilla.

Hagamos que el Mediterráneo pueda pintar de azul las largas noches de invierno en todas sus playas.

El puntazo positivo de esta lectura es que, comprándola, donas 5 euros a la Plataforma de Ayuda al Refugiado (PAR) de Almansa, que destina todos sus fondos a proyectos de ayuda con niñas y niños refugiados. Así que, no solo es un cuento con palabras e ilustraciones, es acción que invita a plantear al lector: ¿qué puedes hacer tú?

Búscalo y hazte con él porque es un cuento precioso, lleno de melodía poética y de buenas ideas.

Nos vemos en la siguiente página.

Otras lecturas

  1. SANNA, FRANCESCA (2016): El viaje, ed. Impedimenta, 48 pp.
  2. CLAIRE, CÉLINE y LENG, QIN (2018): El refugio, ed. Tramuntana 48 pp.
  3. H. CHAMBERS, DANIEL y DELGADO, FEDERICO (2018): Un largo viaje, Kalandraka Editora, 48 pp.
  4. WATANABE, ISSA (2019): Migrantes, ed. Libros del Zorro Rojo, 38 pp.
  5. O’CALLAGHAN, ELENA y SANTOS H., Mª JESÚS (2005): El color de la arena, ed. Edelvives, 42 pp.
  6. CAMPANARI, JOSÉ y DAVIDDI, EVELYN (2016): Trenfugiados, ed. La Fragatina, 36 pp.

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Leer tan lento como sea posible

Thomas Mann

Imágenes y sensaciones que se esfumarían fácilmente con una mirada, con una risa, un cambio de opiniones, se aferran fuertemente en el ánimo del solitario, se ahondan en el silencio y se convierten en acontecimientos, aventuras, sentimientos importantes.

No cabe duda de lo rápido que podemos viajar, de lo instantáneo (como el café, a veces) de nuestra comunicación, de la inmediatez de nuestras acciones. En la velocidad ya no importa tanto la distancia sino el tiempo. Queremos ganarle tiempo al reloj pero la mayoría de las veces no tenemos muy claro qué hacer con el excedente y así lo volvemos a perder. 

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Reseña: La merienda del parque

Roberto Bolaño

El humor y la curiosidad son la más pura forma de inteligencia.

Todo mago tiene un truco imprescindible en el que hace florecer su chistera. Es lo normal porque las chisteras están llenas de cosas invisibles que sólo vemos al despertar de lo extraordinario.  Lo peculiar es que la magia se encierre dentro de una mochila. ¿Me crees? 

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Reseña: Hija única

Casi nunca un relato es como te lo esperas, como casi nunca la misma senda nos deja pasos exactamente iguales. Todo cambia de lugar con sólo desviar un poco la mirada, y seguramente sea eso lo que nos hace perdernos en caminos que, en principio, conocemos de sobra.

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Reseña: SIN FRONTERAS

Margaret Atwood

“¿Por qué tiene la sensación de que se ha traspasado una línea, de que se ha transgredido una frontera? ¿Cuánto es demasiado? ¿Cuándo se ha ido demasiado lejos?”

Cuando tomamos una cierta altura, cuando tenemos la oportunidad de tocar las nubes con los dedos y miramos hacia suelo firme nos damos cuenta de que la Tierra tiene un manto que luce de todos los colores. Sólo entonces reparamos en que esa es nuestra única bandera. 

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Reseña: Lunámbula

Albert Einstein

La mente que se abre a una nueva idea, jamás volverá a su tamaño original.

Creemos que por la noche todos duermen, pero eso sólo le pasa a la mayoría. Hay vidas que, como la tuya, despiertan cuando la oscuridad vence y se hace el silencio. Piensa en cuántas veces no pudiste conciliar el sueño y a cambio la mente te regaló las mejores ideas para el día siguiente, o incluso para el resto de tus días. En ocasiones, sólo una noche puede cambiarte la vida.

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Reseña: KOROKORO

Gloria Fuertes

¿Cuándo vendrá la primavera? Me lanzo a lo desconocido, sea lo que Dios quiera. (El erizo una bola se hizo, y rodó por la ladera). Pasaron muchos días y el erizo se despertó, se desenroscó, abrió un ojo, sacudió el hocico, comió unas florecitas y ya no tenía frío.

La naturaleza no es muda, tiene su propio lenguaje y aunque lo escribiera con letras o signos, muy pocos sabrían leerlos. Por eso mismo este cuento no tiene palabras, porque da igual si sabes o no sabes leer; la naturaleza es quien narra la historia y tú quien puede atreverse a interpretarla. 

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Esconderse en un rincón del mundo

Thierry Tournebise, ``El arte de comunicarse``

Cada uno de nosotros tenemos un paisaje interior. Sólo vemos el mundo que nos rodea a través de él y, lo que vemos, lo vemos solos. Es esta soledad, y el miedo que le tenemos, el motor de nuestras dificultades. Solos en nuestro paisaje interior estamos solos.

Paisajes interiores

Me dirijo al rincón donde nadie me ve, donde puedo pensar para sentirme tal y como necesito en este momento: en soledad. ¿A veces no te molesta el ruido constante de fondo? 

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