La entrada de Cristo en Bruselas

Eduardo Galeano

Vivimos en un mundo donde el funeral importa más que el muerto, la boda más que el amor y el físico más que el intelecto. Vivimos en la cultura del envase, que desprecia el contenido.

Si pintásemos un cuadro en el que se vieran nuestros gozos, nuestras sombras, todo aquello que nos perturba y, a la vez, todo aquello que nos trae sin cuidado, seguramente quedaría algo parecido al cuadro de James Ensor, pintado entre 1888-1889, donde la muchedumbre esconde más de lo que muestra. 

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