Isabel Solé

Leer es comprender, y comprender es un proceso de construcción de significados acerca del texto que pretendemos compreender.

Voy a compartir contigo una inquietud. Cada vez que quiero buscar fotos de niños y niñas leyendo, aparecen en la pantalla infinidad de imágenes raras, raras pero que muy raras. Haz una simple búsqueda en el amigo Google de “niños reales leyendo” y comprueba los resultados. La mayoría (¡no todas!) de las instantáneas que aparecen me hacen arquear las cejas, niños muy pequeños leyendo libros realmente enormes.

De pronto tengo delante de mí una legión de peques leyendo poco menos que Guerra y paz. Irrealidades que se plasman en fotografías imposibles. Vamos, que me parecen estupendas y llenas de ternura, aunque te confieso que jamás las usaría para ilustrar ningún artículo de lectura para niños.

Cierto, tampoco es cuestión de ser pejiguera, pero hemos de tener claro que a la hora de acercarnos a los niños y jóvenes lectores, la realidad cambia por completo. Cuando estamos cerca del lector nos damos cuenta de que sus problemas, sus afectos y sus dificultades para asomarse a un libro son muy variadas, incluso en chicos y chicas de la misma edad, y además son muy lógicas.

Impulso hacia la lectura autónoma

Esta inquietud mía es una absurda anécdota para llamar la atención en un hecho, y es que nuestras expectativas siempre  van mucho más lejos de la realidad e incluso de lo deseable.

Digo esto porque justo después de aprender a leer viene una etapa que puede ser muy larga pero preciosa que exige del lector un grado mayor de implicación: pasar de leer a comprender lo que se lee. Y eso es lo que importa, niños y niñas QUE NO LEAN Guerra y Paz (por seguir con el mismo ejemplo) sino aquellas historias que puedan entender, asimilar y alimentarles en su curiosidad para querer más.

Obviamente, ahora intervienen dos factores (como mínimo), el lector implicado y el emisor que debe hacerse entender en esta etapa. Vale cualquier libro pero no de cualquier forma.

Cada persona tiene sus tiempos y se deja conquistar por la lectura de diferentes maneras, aprender a leer es un camino que cuando comienza no tiene fin, ¡esa es nuestra gran baza!

Déjame que ponga algunas ideas en el aire:

  • Aprender a leer (con 5-6 años) no supone saber leer.
  • Saber leer (a partir de 7-8 años en adelante) no supone comprender lo que se lee.
  • Comprender lo que se lee (a cualquier edad) no supone querer leer.

Parecen ideas disparatadas pero las dejo para poder reflexionar, para que podamos pensar la lectura que hacemos con nosotros mismos, con los niños, niñas, bebés, jóvenes y hasta con el gato si hace falta 😉 No hace falta que yo las explique, sé que tú las entiendes y les das tu propio significado, como si es ninguno.

Nota: las edades que van entre paréntesis las he puesto sencillamente como primera referencia pero no como barrera firme.

Comprendo lo que leo

Te hablo de estas cuestiones porque son las que me tienen atrapada en un trabajo muy bonito. La semana pasada comencé un proyecto nuevo, con un grupo de chicas y chicos de 8 años, llamado: “Comprendo lo que leo” (que acabará llamándose de otra forma, seguro). Voy a tener la suerte de acompañarles, durante varios meses, mientras ellos consiguen subir a ese peldaño que llamamos “comprensión lectora”.

Dedico buena parte de mi trabajo a ese acompañamiento porque bien lo merece y porque pienso que los resultados me van a sorprender. Seguro que de este tema hablo más veces. Por ahora, estoy valorando la opción de subir algunos de los materiales que estoy preparando a esta página web, ¿te interesa? En caso afirmativo, suscríbete al boletín para recibir correo porque allí es donde enviaré todo el contenido que planifique publicar sobre el proyecto. En caso negativo, hazlo igual porque no sólo mandaré cosillas de este tema y así me harás feliz (que también es un buen motivo jeje).

Nada más, por el momento.

¡Nos vemos en la siguiente página!

Otras lecturas

  • [1] SOLÉ, ISABEL (2011): Estrategias de lectura, Barcelona, editorial GRAÓ, 176p.
  • [2] LITERATURA SM (2016): Mandamientos para odiar la lectura, publicado en literaturasm.com
  • [3] VV.A. (2010): La lectura en el aula. Qué se hace, qué se debe hacer y qué se puede hacer, Barcelona, editorial GRAÓ, 382p.

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